Ojo con ese no cojo

Tuesday, September 07, 2004

Sinceramente...

Están en una fiesta. Estrella está sentada en una mesa, con cara estar un poco aburrida. Llega Daniella que se sienta a hacer un llamado y después se queda sentada mirando la fiesta. Estrella le empieza a hablar de la nada, como si estuviese estado esperando este momento toda la noche.

Estrella: “Te voy a conceder el honor de hablar conmigo, de mirarme, de disfrutar de mi presencia. Se que sueno un poco engreída, pero realmente soy una persona fabulosa y no te conozco lo suficiente como para saber sos merecedora de mi presencia. Se que suena un poco directo, quizás un poco soberbio de mi parte… Pero bueno, que así sea. ¿Te digo la verdad? Me importa un carajo lo que piensa la gente. Es mi estigma. Realmente me chupa un huevo. Porque digo… ¿quién carajo es el otro para juzgarme a mi? ¿No te parece? Si alguien no me conoce, ¿por qué le voy a dar importancia a su opinón? Es bastante ridículo. Yo no entiendo porque la gente es tan infeliz al pedo. Son infelices porque están todo el día tratando de descifrar qué es lo que tienen que hacer para caerle bien al otro, para que el otro tengo una opinión genial de uno. No se…”
Estrella, que había mirando al horizonte mientras hablaba la mira a Daniella y se da cuenta de que tiene cara de sorprendido o hasta de ofendida.
Estrella: “¿No te parece que hay algo de verdad en lo que estoy diciendo?”
Daniella: “No, la verdad que me parece que sos una pelotuda. Pero ya que lo estás planteando, voy a probarlo, ¿no? Como no te importa mi opinón está todo bien que te lo diga así nomás, ¿no?”
Hasta ahora Daniella había estado hablando con un tono un poco agresivo, pero se relaja y empieza, casi a emocionarse…
Daniella: “¡Ay! Que relajante que es poder decirle a otra persona, especialmente una que te cae pésimo, todo lo que te molesta y todo lo que pensás porque no se va a ofender.”
Estrella: “Bueno…”
Daniella: “Pienso que sos una rubia tarada. Que no tenés ni dos dedos de frente, o sea, que sos TONTA. Pienso que debes ser la persona más asquerosamente vanidosa que conocí en mi vida. O al menos la persona que más abiertamente vanidosa que vi en mi vida, y creo que eso mismo es lo que me causa más asco. Pienso que seguramente nunca en tu vida te quisieron y por eso sos una resentida. Que tenés un complejo de electra ridículamente desarrollado y que tu mamá no te quiso amamantar cuando eras chica. Que cuando tengas 50 vas a seguir diciendo que tenés 25 y la gente no va a poder contener la risa ante una afirmación tan obviamente falsa. Que lo único que te importa es “estar buena” porque sabes que es lo único que tenés y… perdón que te diga, pero ni siquiera tenés eso.”
Estrella: “Yo…”
Daniella sigue hablando como si estuviese poseída por la sensación de liberación que le trae lo que está diciendo.
Daniella: “Seguro que no tenés amigos, y los que pensás que son tus amigos ya te dijeron veinte mil veces que te las tomes, pero como ya se dieron cuenta de que no entendes la indirecta poco indirecta, te usan como la boluda del grupo, sólo que vos no lo sabés. Le cuentan a gente de vos y se rien y cuando salís con ellos se hacen los boludos y dicen que no te conocen.”
Estrella se larga a llorar y sale corriendo.
Daniella: “Pero boluda…”